martes, 7 de junio de 2011

Capítulo 25: La Torre del Mago

Después de tanto tiempo, Dryaddin volvía a cabalgar su oso acorazado de colmillos amenazantes. Le seguía de cerca el wolpertinguer que consiguió en la fiesta de la cerveza que se celebró a principios del otoño. El conejillo astado daba gráciles saltos mientras agitaba emocionado sus alas de paloma. La draenei se giró para ver como sus amigos le acompañaban entre el bullicio de las calles de Ventormenta. Zarokki tenía expresión sombría pero al ver que Dryaddin le miraba sonrió debilmente, intentando esconder su preocupación. El elfo de la noche se había transmutado en lechucico y daba brincos a su lado, observando maravillado los canales y la diversidad de ciudadanos que los transitaban.
El cielo, había adoptado un extraño color rojizo y los temblores de la tierra se estaban volviendo más constantes. Después de todo, la profecía parecía que pronto se iba a cumplir. Entraron en el Barrio de los Magos y la paladín se asombró con las casas que estaban construidas en la zona. Todas tenían los tejados morados y la magia realmente se respiraba en el ambiente. Notó que Zarokki suspiraba recordando sus andadas cuando era un pequeño niño que soñaba con empuñar un báculo.

De pronto, unos pregoneros pasaron corriendo. "¡¡Alamuerte se acerca!! ¡¡Corred, poneros a salvo!!". Los mensajeros huyeron hacia las puertas de la ciudad. También vieron como Amenthor y Frezy corrían hacia la Torre del Mago. Dryaddin consiguió escuchar algo de su conversación:

- Es imposible... ¿Está reuniendo tambien íncubos y demonios para acabar con Ventormenta? ¡Qué locura! - Amenthor estaba fuera de sus casillas, no se esperaba que el ataque del dragón estuviera organizado.

- Pues sí, y por lo que he oído, su próxima meta es Forjaz. Hemos enviado a algunos de nuestros mejores hombres allí para que ayuden a los enanos.- Frezy le contaba los planes en el momento en el que vieron unas luces en la Cumbre de la Torre del Mago.

Definitivamente tenía razón. Se había abierto un portal y estaban saliendo todo tipo de criaturas diabólicas, todas siervas del dragón carmesí.

- ¡Eh, vosotros! Ayudadnos, el honor de la Alianza y Ventormenta está en juego.- gritaron los magos al ver al grupo de paladines pasmados mirándolos.

Pronto llegaron a la base de la Torre y se dispusieron a defenderla. No era la primera vez que Dryaddin se enfrentaba a seres oscuros, como ya sabéis, así que luchó con más decisión y rabia que nunca contra aquellos monstruos. Entre todos, pudieron diezmar la plaga y entraron en la Torre para ver los destrozos ocasionados. Frezy notó que el paladín healer le recordaba a alguien. Su cara le era conocida... pero no consiguió entender quién era.

Pingo estaba cansado y tenía hambre. Quería llegar cuanto antes a la posada para echar un trago y comer alguna cena sabrosa. No soportaba más permanecer allí esperando a que dos magos "de pacotilla" inspeccionaran la Torre.
- Vámonos Dryaddin, nuestro papel aquí ha acabado.- se giró y ayudó a la draenei a levantarse.
- ¿Vienes, Zarokki?- preguntó la paladín.
- Sí, ahora os alcanzo. Debo hablar antes con Frezy. Nos vemos en la posada.- el healer se acercó al mago mientras los otros dos se alejaban hacia el "Cordero Degollado".
                     
                                                   *       *        *        *

Frezy enseguida recordó quién era Zarokki. Se sorprendió mucho que se hubiera convertido en healer para ayudar a la draenei. El ex-brujo, tenía una duda que siempre le hubiera gustado resolver. ¿Algún día podría llegar a ser alguien importante dentro del mundo de la magia como lo había sido él? Zarokki se había divertido mucho como paladín... pero no era su verdadera aspiración. Estuvo hablando tendidamente sobre el tema con el gran mago, que se sorprendió con la ilusión del healer por llegar alto. Ambos permanecieron sentados charlando sobre las vivencias de cada uno cuando Zarokki se dio cuenta de que Dryaddin le esperaba en la posada. Se alzó precipitado y salió a la calle.

- ¡¡Zarokki!!- gritó bien alto mediante un encantamiento Frezy- nos vemos. ¡No tardéis si quieres conseguirlo!

El healer alzó los pulgares en señal de aceptación. El mago les abriría un portal hacia Forjaz. Sabía que entonces, su vida daría un vuelco radical.

                                                                 *       *        *        *

Al entrar en la posada, Zarokki se quedó pasmado al ver una mesa llena de platos con huesos de diferentes animales que habían sido roídos a conciencia. Dryaddin y Pingo estaban tendidos sobre la barra, con los vientre bien llenos y roncando como dos cerdos. Despertó desesperado a ambos y les pidió por favor que le siguieran. Se subieron a sus monturas (Dryaddin casi no se sostenía en pie) y se dirigieron de nuevo al Barrio de los Magos.
El Portal estaba abierto y saltaron justo cuando más tropas de magos se dirigían hacia la Catedral a destruir nuevos íncubos.