sábado, 18 de septiembre de 2010

Capítulo 18: Una Nueva Esperanza

El Consejo de Hechicería se disolvió y Dryaddin y Zarokki volvieron a quedarse solos.
- Dryaddin, tira de piedra, volvamos a la posada, me siento incómodo aquí.- le pidió el humano a la draenei.
Al llegar a Forjaz, se acomodaron en la posada para charlar sobre lo ocurrido y para mostrarse sus preocupaciones.

-Entonces, ¿ahora que harás, Zarokki? No tienes ningún poder, ninguna habilidad ni siquiera un título que ostentar. Solamente eres… Zarokki, otro humano que no podrá luchar por su tierra ni su gente. ¿Van a separarse nuestros destinos desde este momento?- Dryaddin se lamentaba por esta situación.
-Mira, todo lo que dices es realmente cierto. Ahora, si no tomo ninguna decisión, no podré seguirte y deberás proseguir tu camino tú sola. Puede que en el futuro, cuando seas toda una heroína, puedas visitarme de vez en cuando, pero siempre tendrás monstruos a los que destruir, batallas que librar y nunca podrá volver todo a lo que hemos tenido hasta ahora. Es realmente triste porque yo… yo te aprecio muchísimo, eres para mí mi mejor amiga y siempre estás ahí para comprenderme y ayudarme.- respondió el ex-brujo pensativo y apesadumbrado.
-Debes elegir que quieres hacer con tu vida, puedes quedarte en un simple alquimista que haga pócimas en su laboratorio o seguir a mi lado aunque… si lo hicieras… no creo que te dejen volver a ingresar en el Consejo de Hechicería.
-Tranquila, estoy pensando que no quiero seguir con la magia, ni tampoco dedicarme a hacer ungüentos para vacas con líquenes en los cuernos. Voy a ser paladín como tú. Aunque no de la forma que tú lo conoces…- el humano parecía muy convencido de su decisión.
-¿Paladín? - rió la draenei de celeste tez – A veces me sorprendes mucho, Zarokki. Aunque la verdad no te imagino con una armadura y portando un mandoble más largo que tu altura… De todas formas, sabes todo el tiempo que me ha costado ser un paladín de mi rango… No creo que podamos estar al mismo nivel y menos luchar juntos. Pronto acabarían contigo como ya hacían conmigo.- recordó Dryaddin.
- ¿Qué no podré ponerme a tu nivel? Eso ya lo veremos, que mañana será otro día. ¿Recuerdas la vez que te ayudó Xecla la gnoma guerrera? Puede que ella me ayude esta vez. Además, me vengaré de ese elfo de la sangre. Se lo merece.

Los dos estaban cansados y decidieron pasar la noche en Forjaz. Zarokki se levantó de la silla al lado de la cama de Dryaddin. Ella ya se había quedado dormida, justo después de haber estado hablando de su difícil situación. El humano se apoyó en el marco de la puerta y contempló a la draenei como se acurrucaba entre las sábanas. Le dieron ganas de acariciarle el pelo. Pero pensó que la despertaría y estaba demasiado cansada como para ser molestada. Entornó la puerta y se fue a ver al instructor de paladines, para iniciarse en el Camino hacia la Luz.

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