domingo, 12 de septiembre de 2010

Capítulo 15: ¿Pesadilla?

“Aquella noche, Dryaddin vagó por la ciudad sin entender muy bien lo que hacía unas horas había ocurrido. ¿Qué pensaba ahora Zarokki de ella? ¿Qué iba a pasar ahora?“ Daba vueltas en la cama, ahogándose en sus propios pensamientos y, de pronto dio un salto del colchón y se dio cuenta de que todo lo ocurrido aquella noche, el beso y su huida, solo habían sido un sueño. ¿Qué podía significar todo aquello? ¿Era acaso una premonición? Decidió que lo más sensato sería no comentarle nada a Zarokki, al menos de momento. Oyó el suave susurro de una capa al deslizarse y se asustó. ¡Parece que provenga de la ventana! Se asomó temerosa y no observó nada extraño, algunos guardias paseaban calle abajo, un gato se lamía en lo alto de un tejado... Y un misterioso encapuchado, que pasó desapercibido a los ojos de Dryaddin se deslizó entre las sombras y huyó raudo. Pensó que aquello fueron alucinaciones suyas fruto de su extraño sueño.

Zarokki entró justamente en ese momento en la habitación y se sorprendió de ver a la paladín levantada y con esa cara tan mala.
-¿Esta noche no has dormido bien? Tienes unas ojeras… - el brujo se preocupaba por ella.
-No se, ayer acabé agotada y… - comenzó a contarle Dryaddin.
-¿Y? ¿Pasó algo más?- preguntó extrañado el humano.
- Eh… Nada, nada. Solo estoy algo cansada y estoy algo despistada – contestó distraída la paladín.
-Esta vez te lo perdono, eh? Solo porque ayer fue un día duro. Hoy nos iremos al Desierto de Tanaris y deberemos tener mucho cuidado, ¡allí abunda la Horda!

Dryaddin, aun pensando en su sueño, asintió con la mirada perdida. Montó a su caballo de guerra acorazado y los dos se encaminaron al puerto para coger un barco que los llevara a Kalimdor. Allí, en las agrestes tierras de los Baldíos, se agenciaron unos grifos que los conducirían a la ciudad de Gadgetzan.