martes, 7 de septiembre de 2010

Capítulo 14: Uldaman

Los integrantes del grupo que entró en la mazmorra fueron bastante pintorescos. El tanque, o capitán que nos debía conducir por la mazmorra, era un novato que no conocía el itinerario. Por ello, Zarokki se encargó de ayudarlo para que no nos perdiéramos.

Al principio del camino, que era una cueva de intrincados pasillos, el capitán cayó en combate y debimos volver a la entrada de la caverna para seguir. Pronto entramos en unas salas en ruinas donde apareció una horda inmensa de trolls que nos cogieron por sorpresa. Afortunadamente, Dryaddin se había quedado rezagada porque estaba reponiendo fuerzas. Los compañeros de la paladín fueron cayendo mientras la tropa de trolls se acercaba a Dryaddin, incluso la Healer, una elfa curandera, se desplomó al no poder soportar los ataques del enemigo. Nuestra draenei estaba sola y de ella dependía que la compañía pudiera seguir su misión y conseguir el tesoro que se hayaba al fondo del antiguo palacio en ruinas. Pero Dryaddin resistió al ataque de los 5 trolls juntos y repuso fuerzas mientras los otros compañeros se resucitaban. Devolvió a la vida a Zarokki y éste gritó alegre:
- ¡¡Dryaddin!! Nos has salvado, estoy muy orgulloso de ti.
La paladín se sonrojó y entendió que debía confiar más en sí misma.
Siguieron por los pasillos del palacio deshaciéndose de más trolls y orcos que les acosaban y poco a poco llegaron a las puertas del tesoro donde se enfrentarían al gigante que las custodiaba. La compañía se recuperó del agotamiento que llevaban acumulado y desearon suerte a Dryaddin, pues sin ella no habrían podido llegar hasta el final (ya que les salvó más de dos veces en combate).

Todo el mundo tenía sobre sus espaldas todos los bufos posibles para mejorar la eficacia de sus ataques. Zarokki despertó al Gigante....
Miles de rayos de hechizos cruzaron la sala y se concentraron en uno solo que impactaría sobre el Titán de piedra. Los guerreros descargaron su ira con sus espadas. El sentimiento de venganza se canalizó a través de su cuerpo hasta su hacha de doble filo. Asestó su sentencia sobre el Coloso provocándole un ataque crítico. Un rayo exorcizador salió disparado al corazón del Gigante y, junto con los demás ataques conjuntos de la compañía, el Titán se desplomó rendido.
Las Puertas se abrieron dejando salir en cascada ríos de monedas de oro y plata. Todo tipo de tesoros afloraban entre las aguas metálicas y los grupo se convirtieron por un momento en saqueadores. Al volver a Forjaz se dirigieron a la posada para descansar. Al llegar a la habitación, se tiró sobre el mullido colchón y se durmió al instante… “Entre las sombras, le pareció que Zarokki se acurrucaba junto a ella en la cama.
-Hoy hemos tenido un día muy duro, eh? Espero que se repitan mazmorras como esta. Aunque ha sido de las más duras, me lo he pasado genial.- le susurró al oído mientras la abrazaba.
La draenei se sorprendió de la ternura con la que se estaba comportando Zarokki. Fue a contestarle cualquier idiotez para que se fuera pero, al mirarle a los ojos, no pudo despegar los labios.
En vez de empujarle o pegarle como siempre hacía cuando surgía aquel sentimiento pensó que debía responderle de una manera más acorde. Y sin que el brujo le diera tiempo a reaccionar, ella le besó y asustada, aturdida, salió corriendo de la habitación.”