miércoles, 25 de agosto de 2010

Capítulo 9: La Ciudad Etérea

Al día siguiente, Dryaddin partió a su suerte de madrugada sin avisar a su compañero brujo. Quería evadirse de todo lo acontecido en los últimos días y escapó a lomos de su fiel rocín de guerra hacia Ventormenta. Allí se encaminó al puerto y decidió, tras consultar sus mapas, que se dirigiría a la ciudad de los Elfos: Darnassus.
De paso allí podría recibir nuevos conocimientos del instructor de paladines.

El navío le llevó a las costas de Auberdine donde allí cogió otra embarcación para llegar a la isla de la Capital Etérea. Recorrió la asombrosa ciudad que le recordaba a un bosque mágico en busca de su maestro de la Luz. Pero no hayó ninguno. Los Elfos de la Noche nunca fueron paladines y por lo tanto no había ningún instructor que los representara. Decepcionada tras su viaje infructuoso, volvió a Ventormenta y decidió que al día siguiente Zarokki podría mostrarle la otra ciudad donde estuvieron el anterior día: Forjaz.